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Parlamento
David Bravo y Cid de león
¿COMO CALIFICAR LAS COALICIONES?
Se ha hablado con excesiva verborrea de las coaliciones entre los partidos políticos que toman postura en el proceso electoral vigente que está en curso para la renovación del poder ejecutivo, del legislativo y de las autoridades municipales en el Estado de Puebla, La palabrería vana es incapaz de referirse a la objetividad política que podría estructurar las coaliciones entre los partidos que se coaligan para bien o para mal de la comunidad política. La objetividad política de dichas coaliciones hace que estas puedan ser positivas y, también, negativas según las intenciones que las motivan, que las nutren y las conforman.
La intención se genera en la inteligencia, mueve a la voluntad y hace que el comportamiento político, de partidos y de los cuadros directivos de estos, sea aceptable o condenable. Luego, entonces, se puede hablar de coaliciones positivas y también de coaliciones negativas según las intenciones que las motivan que las nutren y las conforman. En este contexto: si la motivación es la decisión de oponerse al tirano y a la tiranía, entonces, la coalición es positiva porque tiende a la restauración del derecho a disfrutar del bien común general patrimonio de todos los ciudadanos. Los elementos que la nutren son la apetencia de participación y representación política como derechos políticos de los ciudadanos. Luego, entonces, esta (coalición) queda conformada dentro de las coordenadas del diálogo político y de la coincidencia de las intenciones. La política es y debe ser diálogo, aún entre, las diferencias que resultan, Ideológicamente, irreconciliables. El principal punto de coincidencia es que tirios y troyanos, ambos son personas, y como tales tienen la natural tendencia a su realización política.
La realización política, como valor de lo político tiene que estar por encima de las ideologías, de las hipocresías, de las mentiras y de las traiciones político-partidarias; sin estas condiciones no hay realización política sino putrefacción ideológica-política. Tengamos presente que la actividad política tiene una parte de *práctica política* que trasciende el pragmatismo improvisado y fugaz.
Sin salirme de esta contextualización; si la intención que motiva a la coalición es la complicidad en la imposición política, el predominio del tráfico de las influencias, la exaltación de la impunidad, el monopolio político que nutren los intereses creados, el beneficio que genera el monopolio del poder, entonces la coalición es perversidad política, toda vez que obstruye y cancela los derechos políticos de participación y representación política de los ciudadanos. Sola en la representación y participación política, espontanea, autentica y veraz se logra la generación del Bien Común General para todos los ciudadanos de una comunidad política.
Esto, dicho aquí, son algunos de los elementos de juicio para poder calificar los comportamientos políticos de los partidos que se coaligan y de sus respectivos directivos nacionales y locales. Es evidente y cierto que cuando la coalición es positiva entra en colisión frontal con la coalición negativa que pone los intereses personales y de grupo por encima de los intereses de los derechos políticos del ciudadano.
La coalición entre el PAN y el PRD, en la objetividad de la política, se orienta hacia la madurez política que las circunstancias actuales exigen: la intención de achicar, hasta acabar, la nefasta existencia de los caciquismos estatales que denigran la dignidad de la persona humana de los ciudadanos, pertenezcan al partido que pertenezcan. Por otro lado, es explicable que al interior de las membrecías de los partidos persistan grupos radicales, cuya inmadurez política los coloca en irreconciliables puntos de vista en la visión, origen y finalidad de las motivaciones que sustentan las coaliciones, la madurez política siempre tiene gradaciones que van de menos a más.
En la coalición entre el PAN y el PRD, el panista no se va a hacer perredista, como tampoco, el perredista se va a hacer panista, el punto de coincidencia esta en tratar de impedir la conculcación de los derechosa políticos de participación y representación política genuina, real, objetiva, autentica, espontanea y cierta. El populismo, siempre resulta negativo para la verdadera democracia, la democracia sin adjetivos. Las grandes concentraciones (que la publicidad agiganta en número y presencia), las aglomeraciones y amontonamientos de gente acarreada, a la fuerza y por la fuerza, por la prepotencia de las autoridades de algunos municipios es preludio de un autoritarismo aberrante. El autoritarismo siempre termina en el totalitarismo que cancela la dignidad de la persona humana de los ciudadanos de las comunidades políticas existentes. Si la coalición se sustenta en un punto de coincidencia nacido del dialogo político, se justifica a sí misma, porque se da por encima de ideologías y de radicalismos injustificables.
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